Imagínense, esta imagen la hice en el 2010.
En ese entonces, me llovieron todo tipo de argumentos de porque estaba yo en un error al pretender anular mi voto.
La urgencia en ese entonces era evitar que el PRI regresara a la presidencia.
El argumento de los que me llamaron la atención en ese entonces era que el PRI usaría los votos nulos para ganar la elección. Al final, no requirieron de los votos nulos para ganarla.
El argumento esencial que con el que yo defendía en ese entonces la anulación del voto era que todos los partidos son igual de corruptos pues la carrera de político tiene un solo objetivo que es el de la obtención de poder y riqueza individual y nada mas.
Sin embargo los simpatizantes de Lopez Obrador insistían en que él no era corrupto y que era la mejor opción.
Yo vote por el PRD en ese entonces no tanto por realmente creer en Lopez Obrador sino con el afan de darle una oportunidad de robar y hacer tranzas a la izquierda ya que los demás ya habían tenido su oportunidad. También vote por el PRD con la intención de que quedara de una vez y para siempre demostrado que todos los partidos y todos los políticos son iguales.
No dudo que exista por ahí dos que tres políticos honestos que traten de hacer bien las cosas pero no son en definitiva la mayoría.
Hoy, regreso a mi argumento de que no hay partido político que se salve, sobre todo ahora que la oposición esta desquebrajada y que el PRI demostró ser mas voraz y salvaje de lo que creímos posible.
Hoy en día veo aun con mayor claridad que no hay otra alternativa mas que anular mi voto.
No encuentro razonable la opción que ofrecen varios analistas de que hay que votar por los partidos chicos o por aquel que uno considere es el menos peor.
Votar por el menos peor lleva consigo la misma lógica de tener que escoger entre vomito de perro y vomito de rata para comer.
A lo mejor el vomito de perro es menos tóxico que el de rata, pero acaba siendo vómito.
La única opción sensata es decir, no me gusta el vomito y no pienso comerme ni el de perro ni el de rata.
Para negarse a apoyar a los partidos políticos y al sistema corrupto que tenemos hay dos opciones.
Abstenerse de votar o anular el voto.
El abstencionismo manda un mensaje claro: Hagan lo que quieran, a mi no me importa. Mensaje que de inmediato da un cheque en blanco a los políticos.
La anulación del voto por otro lado aun sin reconocimiento legal, manda el mensaje de que en efecto si nos importa México y que a los que no queremos son la los políticos y su estilo de vida.
Creo que ha llegado la hora de dejar de ver a México en colores, ya sea amarillo, azul, turquesa o tricolor y empezarlo a ver en tonos de grises, ya que el panorama de todo México es terriblemente gris.
Ya basta de estar señalando nombres, que si Salinas que si Ebrard, que si Lopez Obrador, que si Peña Nieto. Si, habría que fusilarlos a todos, lo tendrían bien merecido, unos mas que otros, pero eso me temo que solo saciaría nuestro deseo de venganza y poco contribuiría en solucionar las grandes injusticias del país.
No es a los hombres a los que hay que eliminar sino a su estado mental.
Es el estado mental de estas personas el que compartimos un gran numero de mexicanos que buscamos destacar de entre la masa a cualquier precio.
Ese estado psicológico que obliga a mis compatriotas a corromperse con tal de tener poder y dinero es lo que realmente debemos atacar y erradicar del país.
Al no haber eliminado ese estado mental en todo este tiempo, lo que hemos visto es que hemos tenido ya tres guerras entre nosotros para supuestamente corregir el rumbo de un país que nació endeudado y corrupto y las tres han fracasado rotundamente en su búsqueda de enderezar al nave.
Al final de esas tres guerras, la de independencia, la de reforma y la de revolución han venido las grandes negociaciones entre los bandos beligerantes para tratar de perder los menos privilegios posibles. De eso está hecha la historia de México. Mejor negociamos para mantener las cosas en su lugar, sin cambio, sin progreso y sin justicia para la mayoría pero con nuestros privilegios intactos.
El primer paso creo yo para lograr cambiar esto es mandando un mensaje de hartazgo a todos los partidos, a todos los políticos, sin distinguir entre colores.
El primer paso es quitarles la legitimidad que les da el voto popular.
El primer paso creo yo es anular nuestros votos.

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